viernes, 19 de agosto de 2011

Lucía Etxebarría morirá de hambre y se acabarán las películas, los discos, y los libros


Me obligan a volver a la Ley Sinde.

Recuerdo un día, yendo al trabajo en el metro, en el que cogí el ADN y leí la columna de Lucía Etxebarría. Nunca me ha caído bien, y cuando acabé el artículo, supe que no me había equivocado no teniéndole simpatía.

El caso es que debería haber comentado su artículo hace más de un mes...pero, cosas que pasan, se van dejando y claro. Pero algún día tenía yo que comentar algo sobre la, ya no indignación, sino sorpresa, ante argumentos a favor de la Ley Sinde tan sumamente absurdos. Insultan a la inteligencia, de verdad.

Para empezar, asegura que los que cuelgan series y demás en Internet, se ganan 45.000 euros al mes. ¡Coño, vaya chollo! Dejad vuestras carreras, vuestros trabajos y todo. Abrid una página web, y colgad links de descarga. Con que trabajéis un par de meses...

El monólogo humorístico de Lucía Extebarría no termina ahí. Su siguiente paso es augurar el Apocalipsis para la cultura, y acusarnos de ser los culpables, no sé si para que nos entren remordimientos o algo.

"Pero se necesita una entidad de gestión: si no, los músicos y los guionistas no tendrán de qué comer. Y cuando los artistas se reconviertan en cajeros del día o fontaneros ¿quién escribirá las series, las películas, o compondrá las canciones? La cultura será gratuita. Tan gratuita como un dinosaurio, porque se habrá extinguido."

Toma ya. Y se queda tan ancha. Y le pagarán por escribir esto, y se queja de que otros ganen 45.000 euros por colgar series.

Ahora resulta, que están todos los artistas sufriendo la crisis económica como los que más. Como siga así, morirán de hambre. Ya me los veo, teniendo que vender una de sus mansiones, mientras una familia entera renuncia a la cultura porque ya tienen suficiente con no llegara fin de mes, y es mucho más ético que los artistas no pierdan ni un euro, a que ellos, simple proletariado, puedan acceder a la cultura.

Total, que vamos a hacer que los pobres, acaben trabajando en el Mercadona o en el McDonald's. Y ya no existirá la cultura. ¡Ni siquiera la música! Porque claro, todos los que aman la música y la crean, viven en mansiones y viven de ella. No hay gente que toca en su casa, frente a sus amigos, en bares. No. La música solo existe si la hace gente con la nómina de Alejandro Sanz.

Y, no sé si también lo dirá por ella y los escritores. Porque como asegura que la cultura se extinguirá, y los libros forman parte de ella... Bueno, ante esto, más fácil todavía. Siempre han existido las bibliotecas, y gente que te presta libros nuevos, que no están en las bibliotecas o porque es más cómodo que te lo dejen ellos. Espero que no insinúe que porque unos cuantos decidan descargarse un pdf en lugar de andar hasta la biblioteca o hasta la casa de un amigo, los libros van a desaparecer. Igual piensa que desaparecerá, igual que la música. Porque tampoco hay gente que escribe sin recibir beneficios económicos, claro.

Porque nos quieren hacer creer a los que queremos acceder a un espectro enorme de cultura, que nos la queremos cargar. Porque esta mujer está pidiendo compasión por esos pobres millonarios que acabarán vestidos con un mono azul, si seguimos alimentándonos de cultura. Pero nadie dice nada de los precios abusivos, de comparaciones de precios con otros países europeos, ni de la cantidad de productos culturales que no llegan a nuestro país. De eso no interesa hablar, interesa criminalizar a la gente en beneficio de los de siempre.

Siempre se recuerda como algo terrible la censura de libros, su quema... por parte de totalitarismos políticos o por parte de la Iglesia. Seguro que todos al ver Ágora, de Amenábar, nos parece terrible la destrucción de la biblioteca de Alejandría. Ahora, nos quieren cortar nuestra fuente cultural, y somos nosotros los criminales. Parece que la historia siempre acaba repitiéndose.

Y sí, claro que creo que los artistas deben llevarse algo por su trabajo. Pero hay cosas que deben cambiar, muchas. Y no podemos comprar toda la cultura que consumimos. Eso no quiere decir que no compremos. Pero a esos precios, por supuesto que compraremos menos.

Pero ya sabéis, si os encontráis a algún escritor famoso, un director de cine, actor o actriz, un músico... Dadle un eurito, una limosna. Los pobres lo necesitan.

Podéis leer el artículo completo de Lucía Etxebarría aquí.

martes, 16 de agosto de 2011

Lolita

Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Mi pecado, mi alma. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos desde el borde del paladar para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo.Li.Ta.

Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, un metro cuarenta y ocho de estatura con pies descalzos. Era Lola con pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuan­do firmaba. Pero en mis brazos era siempre Lolita



Vladimir Nabokov, Lolita